Con Julio comenzado, empieza la jornada de verano y como otros años, empiezo a disponer de las tardes libres. Normalmente esto es en realidad mas una excusa para volverme perezoso debido al calor del verano - y este año, con una ola de calor que ya empezó en la primavera, se muestra que va a ser especialmente doloroso.
Pero llevo tiempo dandole vueltas a esto.
He empezado caminando por las mañanas, yendo a la oficina. No es un ligero paseo, son 40 minutos en los que estoy evitando tanto el uso de transporte público / bicicleta, en los que me obligo a hacer algo de ejercicio (El tiempo a las siete de la mañana es, indudablemente, maravilloso) y, igual de importante que todo lo demás, me obligo a dejar el móvil a un lado. En los primeros dias de paseo empecé con un reproductor MP3 y usando los cascos, pero llevo ya dos semanas que ni siquiera eso. Esa hora es de caminata, de paseo, de fijarme en los detalles de la ciudad y de solo escuchar mis pensamientos.
He tenido ya cinco debates conmigo mismo. Por si os interesa la cuenta, he perdido tres de ellos.
Este efecto de levantarme algo antes y de obligarme a pensar me esta viniendo bien a lo largo del día. Soy una persona que tiende a procastinar; y en los ultimos años, demasiado. No se cuanto de esto tiene la culpa las redes sociales y los efectos de malacostumbrarme a Reels, Shorts, TikToks y demás y cuanto se debe a mi propia pereza.
Y es que llevo varios años que el hecho de ir a ver el cine o alguna película me genera pereza. ¡Y luego puedo disfrutar la película! Me gustó Asteroid City, tengo curiosidad por la de Akira, hace dos dias vi el biopic de Michael y no me importaría ver la de Toy Story 5 (aunque pienso que llevan demasiado tiempo estirando esta saga). No es en si el ver una película, es el hecho de ponerme a verla la que me genera mucha, mucha pereza.
Estoy intentando recuperar las series; estoy volviendo a leer (mangas, si; pero ¿Sabéis cuanto tiempo llevaba sin leer? Me descubrieron Smoking behind the supermarket with you antes de que saliera el anime y con esta he recuperado la lectura). Estoy intentando recuperar mi atención.
Y esto esta teniendo un efecto secundario: ese punto de procastinación se está reduciendo. Ya lo empecé a notar la semana pasada, que la tarde se me hacía larga para no hacer nada. Necesito hacer algo más, aprovechar el tiempo.
Esto ha coincidido como tienden a coincidir las cosas, sin querer pero sin permiso, con palabras que han resonado en mí un poco tras una sesión de terapia. Llevo tiempo sin trabajar en proyectos propios.
Miento.
Llevo tiempo sin trabajar en proyectos propios públicos. De manera privada es otro tema; llevo meses trabajando en cosas para mí, herramientas necesarias adaptadas a medida para mi. Aplicaciones para mi reloj para extraer todos los datos de salud. El editor que uso para publicar en este blog. Un gestor de tareas con alertado al móvil. Varias cosillas de estas. Pero pública, ninguna.
¿Cuantos años llevamos sin grabar un programa del Sótano Baggiel y yo? ¿Cuanto tiempo sin escribir en el blog, o en ningún lado? Demasiados. Sin escribir. Sin hacer algo minimamente provechoso. Se me ha presentado una ventana que empecé a abrir hace casi un año. Y el casi es literal, pero no pude tomarmelo en serio. Y sin embargo, esta vez parece que tiene mejor pinta.
Y casi hasta tengo ilusión y preocupación. Preocupación por que mi esfuerzo no llegue a nada. Ilusión porque al fin estoy siendo capaz de superar a mi pereza y trabajar, literalmente, todos los dias en dejarlo todo listo para empezar. Preocupación por perder la ilusión. Ilusión porque si me preocupa, es porque vale la pena.
Vamos a pelear las cosas. I’m trying to see the blue, blue sky; I’m really fighting to stop seeing just another lemon tree.
Por cierto, bienvenidos de nuevo al blog. Una migración de servidor y he perdido los datos, que solo han sido dos entradas, pero… Esta vez el blog tiene copias de seguridad ya desde el dia cero. A ver si aprendemos de una vez la lección.